6 de febrero de 2008

Paseo por las calles de Londres

He asistido estos días a una reunión de trabajo en Londres, que cuento en otro artículo Inicio de la redacción de los tests MobileOK Pro. Al terminar la reunión el segundo día en la calle Strand, llamo a mi hermano que vive en Covent Garden. Mantenemos una curiosa conversación: «Quedamos delante de la iglesia», «¿Qué iglesia?», «¡La iglesia esa, famosa!», «No la conozco. Pero la encontraré. Te espero en la escalera.», «No tiene escalera», «Pues te espero en la puerta», «No hay puerta», «Pues... nos vemos delante», «Vale.»

La iglesia en cuestión, la de San Pablo (imagen de la iglesia) la iglesia de los actores (estamos en la zona de los teatros), delante de la cual vendía sus flores Eliza Doolittle en la obra de teatro de Bernard Shaw, Pygmalion (y el musical My Fair Lady) está de espaldas a la plaza del antiguo mercado de flores de Covent Garden. Y efectivamente no tiene puerta sobre la plaza (la puerta está en un jardín atrás). Enfrente los bares con sus balcones elevados son lugares con agradables vistas donde salen los fumadores a disfrutar al aire libre cerveza y cigarro en mano. No entro en el mercado pero encuentro a mi hermano Colin delante de la iglesia como hemos quedado.

Vamos andando hasta el museo de arte nacional, la National Gallery en la plaza de Trafalgar con su impresionante columna en medio con la estatua del almirante Nelson. Hay cuatro plintos en la plaza, tres con estatuas pero la cuarta se ha quedó sin estatua por falta de dinero en 1851. Cada año el museo organiza un concurso, el Cuarto Plinto para elegir una obra escultórica que lucirá la tabla vacante durante la temporada turística. La obra elegida el año pasado provocó polémica; la figura desnuda de una mujer embarazada, que vive en la realidad, sin brazos ni piernas, esas ya amputadas. En el sótano del museo visitamos la exposición de maquetas de las seis propuestas elegidas. Las que recuerdo son un coche destrozado por una bomba, calcinado, sin cristales, en recuerdo a no se sabe qué victima de la violencia de la que tanta existe hoy en día en el mundo, una máquina con un aerogenerador y paneles solares, para iluminar letreros iluminados con el texto “Haz el Arte, no la Guerra” en francés. Aprieto el botón lateral y la máquina empieza a girar y las luces a encenderse. Pasa un señor mayor y dice “¡Qué ridículo despilfarro de dinero!”. Una red de seguridad. La propuesta es que varias personas se queden media hora encima de la piedra a la vista del público. Un barco, representando el de Nelson, con velas de tela con diseños coloridos Batik. Las propuestas son de artistas ya conocidos.

Subimos la escalera para ver la exposición para la que hemos venido: “El arte de la luz: Vidrieras del renacimiento alemán”. Hay una pequeña pero interesante muestra didáctica sobre como se realizaban las vidrieras. Muchas de las ventanas fueron retiradas de las iglesias al principios del siglo 19 por motivo de una reforma religiosa y compradas por coleccionistas británicos, y por este motivo existe una buena muestra en los museos del país. Se exponen juntas a cuadros contemporáneos para mostrar las innovaciones pictóricas de la época. Me recuerda la exposición Durero y Cranach que tuve ocasión de visitar en Madrid hace unos meses que incluía unas vidrieras de Durero, artista del cual vimos ahora unos dibujos. La entrada al museo es gratuito.

Vista nocturna de la calle Gerrard Street en Londres con linternas rojas y otros adornos de año nuevo chino

Al salir del museo damos un paseo por el barrio chino de Londres en la zona de Soho, con mucha gente y iluminaciones en forma de linternas rojas por motivo del primer día del año nuevo chino.