28 de marzo de 2012

Reflexión sobre la Huelga General

Pasado mañana se ha convocado una huelga general de un día en España. Aún no estoy decidido si participar o no. Lo que es necesario en esta época en que vivimos es una profunda reflexión sobre cómo hemos llegado a esta lamentable situación y qué puede pasar en el futuro. ¿Haremos huelga también para la siguiente reforma laboral? ¿Cuántas veces?

La creciente "liberalización" del empleo es inevitable. A largo plazo la única alternativa es una revolución global, que me parece poco probable en el contexto actual. Igual que como el capital tiende a fluir hacía las inversiones más rentables, el empleo tiende a fluir hacía los lugares con costes menores. Y los políticos de los partidos mayoritarios no admiten alternativas. Solo se contempla una creciente liberalización sin fin. El trabajo, la energía vital de los trabajadores, se vende en una subasta a la baja a escala global. ¿Puede un solo país resistir a esta presión? ¿Un continente? Yo creo que no. Nuestros líderes nos venden libremente a los intereses comerciales y por cada vez menos dinero.

Creo que antes de protestar ante los gobiernos por la continuada reforma laboral, es necesario iniciar una reforma personal. La idea de un gobierno o una patronal todo poderoso es una equivocación. ¿Quién realmente tiene el poder en España? ¿Los bancos? ¿Las grandes empresas? ¿Los políticos? El poder económico más importante está en manos de la personas. No de los ricos, sino los trabajadores, los jubilados e incluso los parados. Somos nosotros los que movemos el dinero, poco a poco, cada día, comprando, nosotros los "consumidores". Todos los días la mayoría de los no jubilados salimos a trabajar. A pesar de las sucesivas "reformas" laborales el coste más importante para una empresa suele ser el de las nóminas para alquilar a sus "recursos humanos". Los trabajadores vendemos las mejores horas y los mejores años de nuestras vidas a los empleadores a cambio de dinero. ¿Pero qué hacemos con esas ganancias? ¿Nos hacemos fuertes e independientes para resistir la presión económica de la crisis? ¿Ganamos más tiempo libre para disfrutar con la familia o ayudar a los demás? ¿Tenemos mas tiempo y más poder para defender nuestros derechos? No, el dinero que ganamos a cambio de nuestra energía vital, lo volvemos a entregar alegremente a las mismas empresas que cada vez más nos aprietan la tuerca y nos explotan. ¿Y qué recibimos a cambio del dinero, a cambio de nuestras vidas? Demasiadas veces y cada vez más, no lo necesario para vivir, para lograr la satisfacción sino un sinfín de nuevas baratijas como teléfonos móviles "smartphones", "tabletas", modas que no duran ni una temporada, juguetes para adultos, vacaciones en paises exóticos, coches más lujosos, hipnotizados por la tentación de la publicidad de las grandes empresas. Necesitamos aprender a usar nuestros recursos económicos de forma responsable, para mejorar nuestras vidas y fortalecer la sociedad, para liberarnos de la trampa económica en que nos encontramos.

La tendencia a abaratar el despido es hacer los mismo con el empleo, y es una tendencia a abaratar nuestras vidas. Pero tenemos que concienciarnos que nosotros también somos cómplices si nos dejamos engañar por un materialismo dominante que refuerza nuestra esclavitud. No es una idea nueva, pero más que nunca es importante reflexionar para comprender que la economía como la sociedad es un ecosistema en que todos podemos influir. Es necesario protestar pero el camino hacía la liberación empieza en casa.

2 comentarios:

Sergio M dijo...

Completamente de acuerdo, vivimos "esclavizados" por el capital, pero esa esclavitud la hemos elegido nosotros mismo siguiendo el juego del capitalismo.

Marisol dijo...

Alan, en mi visita a Londres, hubo que ir a Oxford Street, porque a mi hija le encantan las tiendas. Yo me sentí perdida y abrumada al ver tanta tienda y tanta gente dentro de ellas comprando trapillos como si les fuera la vida en ello. Tantas cosas necesitamos? Yo intento que mis hijos reflexionen también al respecto, aunque con una adolescente aún es complicado. Espero lograrlo porque si ese es el mundo que queremos, no nos tiene que extrañar la "involución" que observamos en nuestra sociedad.