1 de abril de 2012

Gandhi y la pérdida de la soberanía

Últimamente he estado reflexionando sobre la creciente pérdida de soberanía que se ha manifestado en las medidas para afrontar la supuesta crisis de la deuda nacional de muchos países europeos, medidas que se imponen desde fuera y hacen que el gobierno responde no a sus ciudadanos sino a las exigencias de sus acreedores.

Por causalidad he estado leyendo los primeros capítulos del texto de Gandhi Crítica de la Civilización Moderna que escribió en 1909. El capitulo trata de la "pérdida" de la India al caer el país bajo el dominio de la empresa comercial East India Company (que Gandhi llama Compañía Bahadur) y luego del Imperio Británico. Gandhi escribe su texto en forma de debate entre el propio escritor y un hipotético lector. Por brevedad he eliminado un párrafo en que habla el lector, y el principio del párrafo siguiente ("...").

¿Por qué se perdió la India?

Lector: Usted ha hablado mucho de civilización — lo suficiente como para hacerme reflexionar. Por el momento no sé qué debo adoptar y qué debo evitar de las naciones de Europa, pero una pregunta me surge inmediatamente. Si la civilización es una enfermedad y si Inglaterra está afectada, ¿cómo es que ha sido capaz de apoderarse de la India y de mantenerla?

Autor: No es difícil contestar a su pregunta y en breve estaremos en condiciones de examinar la verdadera naturaleza del swaraj y sé que todavía tengo que contestar a esa pregunta. Los ingleses no se han apoderado de la India; nosotros se la entregamos. Ellos no están en la India gracias a su fuerza, sino porque nosotros los mantenemos. Veamos ahora cómo se pueden justificar dichas afirmaciones. En el principio, llegaron a nuestro país con fines comerciales. Recuerde a la Compañía Bahadur. ¿Quién la hizo Bahadur [nación]? No tenían entonces la mínima intención de fundar un reino. ¿Quién ayudó a los funcionarios de la Compañía? ¿Quienes cayeron en la tentación al ver su plata? ¿Quienes compraron sus mercancías? La historia da testimonio que nosotros hicimos todo eso. Con el objetivo de enriquecernos rápidamente, acogimos a los funcionarios de la Compañía con los brazos abiertos. Los ayudamos. Si yo tengo la costumbre de beber bhang y un vendedor me vende la bebida, ¿quién tiene la culpa, él o yo? ¿Por acusar al comerciante puedo cambiar mi hábito? Y si se persigue y se echa a un vendedor determinado, ¿no tomará otro su lugar? Un verdadero servidor de la India debe ir a la raíz del problema. Si un exceso de comida me causa una indigestión, no la puedo curar echando la culpa a [la calidad del] agua. Un verdadero médico es aquél que encuentra la causa de la enfermedad y si se quiere curar a la India de la enfermedad tendrá que encontrar la verdadera causa.

... Como hemos visto, los comerciantes solo pudieron establecerse en la India porque nosotros les animamos a hacerlo. Cuando nuestros príncipes empezaron a luchar entre sí, buscaron la ayuda de la Compañía Bahadur. Esa corporación tenía conocimientos tanto del comercio como de la guerra. No tenía impedimentos morales. Su objetivo consistía en aumentar el comercio y hacer dinero. Aceptó nuestra asistencia y aumentó el número de sus almacenes. Para proteger éstos últimos empleó a un ejército que también fue usado por nosotros. ¿No resulta entonces inútil echar la culpa a los ingleses por lo que nosotros hicimos en esa época? Los hindúes y los musulmanes estaban siempre en punto de pelearse. También ésta fue una oportunidad para la Compañía y así nosotros creamos las condiciones que permitieron a la compañía controlar la India. Por tanto, es más acertado decir que fuimos nosotros quienes entregamos la India a los ingleses, a decir que la India se perdió.

No es difícil trasladar estos conceptos a los países de Europa en la segunda década del siglo 21. La diferencia hoy en día es que la compañía que hemos invitado a entrar en casa y a la cual hemos entregado nuestra soberanía son los fondos de inversión privados y estatales y a los grandes bancos, y sus agentes como el Fondo Monetario Internacional. El ejercito que hace cumplir las exigencias de la "compañía" de hoy no es extranjero sino nacional, los cuerpos y fuerzas de seguridad. Durante décadas nuestros líderes han mantenido amansada a sus votantes pidiendo créditos para comprar bienes nuevos, para servirnos la bebida intoxicante del materialismo. Hoy nos dicen que ya no se puede aguantar la situación y que seremos nosotros los ciudadanos de a pie quienes tenemos que sufrir las consecuencias de sus acciones. En nuestros países hemos mermado la democracia entregado el poder a nuestros acreedores.